Guerra de la Fé contra lo Mundano

Autor: Wayne Dunn

Traducción: Beatriz Dunn

"Los musulmanes aman la muerte y el martirio, justamente como tú amas la vida. Hay una gran diferencia entre quien ama la vida después de la muerte y quien ama este mundo. Los musulmanes aman la muerte y buscan el martirio."

Así lo declaró un religioso islámico en Jerusalén el verano pasado, sólo meses antes del 11 de Septiembre. Ahora nadie duda de la sinceridad de estas palabras, que describen como tal, toda una ideología.

Al tratar de igualar y analizar el terrorismo que él fomentaba, llegamos a una conclusión familiar sobre los conceptos que él expresó. Sin tomar en cuenta el alabar al martirio, su opinión no es diferente al que los líderes Cristianos típicamente expresan: represión en la tierra, anhelo por el final de la vida, auto-sacrificio, ser anti-material y seguir la fé.

Por lo tanto, sin entrar en detalles, podemos afirmar que el Cristianismo y el Islamismo son idénticos en escencia. Si esto es verdad, entonces por qué la manera de actuar de los Islámicos extremistas nos parece barbárica, mientras sus parientes filosóficos parecen relativamente dóciles?

La historia provee la respuesta.

Existió una época cuando los Cristianos tomaron la fé tan seriamente como los Musulmanes de Medio Oriente lo hacen actualmente: La Era Medieval.

La mente del hombre es impotente, decían los fundadores y pilares del Cristianismo, y su curso ideal era renunciar a "este mundo" por uno alterno y sobrenatural, accesible sólo por la muerte. La gente se conformaba.

Durante más de mil años, los Cristianos se apegaron a la fé tan rígidamente, que en la actualidad el más devoto obispo de entonces, parecería un Anticristo.

Posteriormente, en el s. XIII, Tomás Aquino -fuertemente influenciado por el ancestral filósofo griego, Aristóteles, conocido como el padre de la lógica- se basó en la idea aceptada de que el dogma Cristiano es parte exclusiva de la fé. El intentó demostrar que el intelecto por sí mismo, podía lógicamente validar la enseñanza religiosa. Eso creó, sin ser su intención final, una consecuencia: si los Cristianos sostienen que están sujetos a argumentos lógicos, abiertos al razonamiento del hombre, no tendrían esos argumentos que ser consistentes al escrutinio de la razón, la cual todo humano posee? Entonces, si el razonamiento de la mente del hombre -como afirman- es capaz de descifrar asuntos espirituales, por qué no explora también los terrenales?

Estas ideas perduraron aproximadamente doscientos años a través de Europa y dieron inicio al Renacimiento, el "re-nacimiento" de la razón. Teniendo libertad mental del yugo de hierro de la Iglesia, ahora el hombre tiene opinión (razón) para rescatar su cuerpo. La Edad de la Ilustración, la Edad de la Razón, los derechos del individuo, La Revolución Industrial, América, el Capitalismo y una prosperidad nunca soñada llegó. Cruzadas, inquisiciones y quema de brujas fueron reemplazados por la ciencia, medicina y lanzamiento de naves espaciales.

Los Cristianos Medievales vivieron en chozas, reprimiendo las necesidades del cuerpo, rechazando la riqueza, obedeciendo a la autoridad y muriendo a los veintes. Los "Cristianos" modernos de Occidente, viven en casas de ladrillos, comen en restaurantes, compran acciones, se gobiernan por sí solos y viven hasta los ochentas. La religión por la cual ellos acuden a sus servicios religiosos es una pequeña y diluída versión que sus distantes antecesores tacharían de debilitada.

La Fé Islámica, en contraste, nunca tuvo a Aquino y nunca experimentó un renacimiento; el Islam nunca fue castrado. Los Musulmanes Fundamentalistas de Medio Oriente hoy en día, son supersticiosos, aprueban la muerte, rechazan las posesiones materiales y están llenos de fé, como lo estaban los Cristianos Europeos mil años atrás. Ya sea en el s. XXI de Irak, o en el s. XI de Inglaterra, enfocándose en el "próximo mundo" significa abandonar este mundo, con ignorancia, pobreza, carestía, enfermedad y guerra constante. Los resultados son predecibles e inevitables.

Cuando un hombre antepone la fé sobre la razón, no puede quejarse cuando la gente se comporta irracionalmente. Es importante darse cuenta de que los terroristas Musulmanes, y esos quienes abierta u ocultamente los apoyan, odian los Estados Unidos, no por su asociación con el Cristianismo, sino porque abraza el secularismo. Razón, libertad, interés propio, individualismo, felicidad, ciencia -piezas clave de la producción material y de la riqueza- son el centro de los valores de Occidente. Y estos valores son igualmente disminuídos tanto por la Biblia como por el Corán.

Estamos en guerra contra los consistentes argumentos de la fé y auto-sacrificio. No podemos derrotar los religiosos que nos atacaron, "regresando a la religión", como muchos lo recomiendan. En cambio, debemos egoísta, inequívoca y orgullosamente sostener los valores mundanos que terminaron los oscuros y lastimosos siglos del Cristianismo y desembocaron en el próspero camino de la vida que los occidentales disfrutan el día de hoy.

 

Regresar a Pagina

© COPYRIGHT 2002 THE RATIONAL VIEW